Cuando una paciente pide un resultado natural, suele estar expresando dos deseos a la vez: quiere reconocerse y, al mismo tiempo, sentir que algo cambió. Entender esa expectativa requiere escuchar antes de proponer una técnica.

No existe una forma idéntica que funcione para todas. La estructura ósea, la distribución de los tejidos, las proporciones y el momento de vida de cada persona orientan la planificación.

La naturalidad no busca que nada cambie. Busca que el cambio siga sintiéndose tuyo.

Por eso la consulta no empieza con una promesa. Empieza con preguntas: qué quieres cambiar, qué esperas sentir después y qué resultado seguiría viéndose propio en tu cuerpo.

La técnica llega después. Su función es traducir esa conversación en una propuesta posible, proporcionada y segura.

ROMA COLETTI · CIRUJANA PLÁSTICAExplorar más historias ↗